«Los centros educativos tenemos la responsabilidad de evolucionar al mismo ritmo que lo hacen las empresas.»
Entrevista con Antonio Castro, Pro-Rector de Sinergia FP

La EBAU vuelve a situarse en el centro del debate educativo, marcando para miles de estudiantes lo que parece ser el punto de partida hacia su futuro profesional. Sin embargo, mientras la conversación pública sigue girando en torno a la universidad, emerge con fuerza una alternativa que ya no puede entenderse como secundaria. La Formación Profesional se consolida como una vía cada vez más estratégica, alineada con las necesidades del mercado laboral y con una propuesta formativa más práctica y directa. Para profundizar en este cambio de paradigma, hablamos con Antonio Castro, Pro-rector de Sinergia FP.
1. En plena semana de la EBAU, gran parte del foco mediático sigue puesto en la universidad como única vía de éxito. ¿Qué mensaje cree que falta en esa conversación sobre las alternativas formativas?
Durante décadas hemos asociado éxito académico con universidad, pero la realidad del mercado laboral y de la sociedad ha cambiado profundamente. El mensaje que falta es que existen múltiples caminos hacia el éxito profesional y personal, y que la Formación Profesional es uno de los más sólidos y eficaces.
Hoy no se trata de elegir entre universidad o FP, sino de identificar cuál es el itinerario que mejor se adapta al talento, las aspiraciones y la forma de aprender de cada persona. La FP ofrece una formación práctica, especializada y conectada directamente con las necesidades reales de las empresas. Además, permite seguir creciendo académicamente y acceder posteriormente a estudios universitarios.
Debemos dejar de hablar de jerarquías educativas y empezar a hablar de oportunidades educativas.
2. Los datos del Barómetro de la FP 2026 muestran un cambio claro en la percepción social. Desde su experiencia, ¿qué factores están impulsando este giro hacia la Formación Profesional?
Hay varios factores que explican este cambio. El primero es la empleabilidad. Las familias y los estudiantes buscan cada vez más certezas sobre su futuro profesional, y la FP ofrece tasas de inserción laboral muy elevadas en numerosos sectores.
El segundo factor es la transformación de las empresas. Sectores como la tecnología, la sanidad, la industria, la logística o las energías renovables demandan perfiles técnicos altamente cualificados que la FP forma de manera excelente.
También ha cambiado la propia FP. Los programas son más innovadores, incorporan tecnología, metodologías activas y una relación mucho más estrecha con el tejido empresarial. Esto ha contribuido a mejorar significativamente su prestigio social.
Finalmente, las nuevas generaciones son mucho más pragmáticas. Valoran la rapidez para incorporarse al mercado laboral, la adquisición de competencias reales y la posibilidad de desarrollar una carrera profesional desde el primer momento.
Además, los estudiantes buscan una formación mucho más conectada con la realidad profesional. En Sinergia FP hemos desarrollado un modelo propio, los Smart Ciclos, que combinan formación oficial, tecnología, inteligencia artificial, acompañamiento personalizado y una conexión permanente con las empresas. El alumno ya no busca únicamente un título; busca una experiencia que le ayude a construir su futuro profesional desde el primer día.
3. Durante años, la FP se ha percibido como una “segunda opción”. ¿Estamos ya ante un cambio cultural real o todavía persisten ciertos prejuicios en familias y orientadores?
Estamos viviendo un cambio cultural real, pero todavía no completo. Los prejuicios siguen existiendo en determinados entornos, especialmente entre quienes crecieron con una visión del sistema educativo muy distinta a la actual.
Sin embargo, cada vez más familias comprenden que una buena decisión no es la más tradicional, sino la que ofrece mejores oportunidades para cada estudiante. También observamos que muchos orientadores educativos están actualizando su visión y presentan la FP como una opción de primer nivel.
Aun así, queda trabajo por hacer. Debemos seguir divulgando datos objetivos sobre empleabilidad, salarios, demanda empresarial y posibilidades de desarrollo académico para que las decisiones se basen en información y no en estereotipos heredados.
Este cambio también viene impulsado por la participación de profesionales de referencia dentro de la formación. En Sinergia FP contamos con una red de Líderes y Referentes que no solo inspiran a los estudiantes, sino que participan activamente en los programas formativos aportando una visión real del mercado laboral. Cuando los alumnos aprenden de quienes están transformando los sectores productivos, la percepción de la FP cambia radicalmente.
4. Una de las ideas clave es que la FP no cierra puertas a la universidad, sino que puede facilitar el acceso. ¿Cómo funciona en la práctica ese “puente” desde el Grado Superior hacia estudios universitarios?
Es una de las grandes fortalezas del sistema actual. Un estudiante que finaliza un Ciclo Formativo de Grado Superior puede acceder directamente a la universidad sin necesidad de pasar por la EBAU, utilizando la nota obtenida en su ciclo formativo.
Además, muchas universidades reconocen créditos relacionados con los estudios cursados previamente, lo que facilita la continuidad académica.
En la práctica, estamos viendo cada vez más estudiantes que siguen una estrategia muy inteligente: primero cursan un Grado Superior para adquirir experiencia práctica, madurez profesional y una especialización concreta, y posteriormente continúan con estudios universitarios. Es un itinerario que combina lo mejor de ambos mundos.
La FP ya no debe entenderse como una alternativa a la universidad, sino como una vía complementaria que amplía las posibilidades de desarrollo académico y profesional.
5. Desde el punto de vista del desarrollo del talento, ¿qué aporta un estudiante que llega a la universidad desde la FP frente a uno que ha seguido el itinerario tradicional de bachillerato?
Generalmente aporta una visión mucho más aplicada de los conocimientos, una mayor cercanía a la realidad profesional y una experiencia práctica que en muchos casos marca diferencias importantes.
Los estudiantes procedentes de FP suelen haber trabajado en proyectos reales, realizado prácticas en empresas y desarrollado competencias técnicas y profesionales muy valoradas. Llegan a la universidad con objetivos más definidos y con una comprensión más clara de cómo conectar la teoría con la práctica.
No se trata de establecer comparaciones excluyentes, porque ambos perfiles aportan valor, pero sí es cierto que la FP contribuye a desarrollar una madurez profesional especialmente relevante en determinados ámbitos.
Precisamente por eso en Sinergia FP trabajamos bajo una filosofía que llamamos “aprender haciendo”. Nuestros alumnos participan en proyectos, retos y experiencias vinculadas a empresas desde etapas muy tempranas. Esto les permite desarrollar competencias técnicas, digitales y humanas que posteriormente les aportan una ventaja diferencial tanto en la universidad como en el mercado laboral.
6. El mercado laboral parece respaldar claramente esta vía: casi el 47% de las ofertas de empleo requieren FP. ¿Está el sistema educativo respondiendo con suficiente agilidad a esta demanda empresarial?
Se han producido avances importantes, pero todavía existe margen de mejora. La velocidad a la que evolucionan algunos sectores económicos es enorme y el sistema educativo debe ser capaz de adaptarse con mayor rapidez.
Necesitamos una colaboración aún más estrecha entre centros educativos y empresas para identificar nuevas necesidades, actualizar contenidos y anticiparnos a los perfiles que demandará el mercado en los próximos años.
La nueva FP está avanzando precisamente en esa dirección, reforzando la formación en empresa y la participación del sector productivo en el diseño de los programas formativos. Es el camino correcto, pero debemos acelerar el proceso para responder a los retos de una economía cada vez más dinámica y tecnológica.
Los centros educativos tenemos la responsabilidad de evolucionar al mismo ritmo que lo hacen las empresas. En Sinergia FP hemos incorporado tecnologías de inteligencia artificial, sistemas de seguimiento personalizado y una comunidad denominada Sinergiadores, formada por empresas, profesionales, docentes y estudiantes que colaboran activamente en la construcción de oportunidades formativas y laborales. Creemos que el futuro de la educación pasa por ecosistemas conectados, no por instituciones aisladas.
7. Para un estudiante que hoy se enfrenta a la decisión EBAU sí o no, ¿qué variables debería tener en cuenta para tomar una decisión estratégica y no simplemente condicionada por la inercia social?
La primera pregunta que debería hacerse es cómo aprende mejor y qué tipo de profesional quiere ser dentro de cinco o diez años. A partir de ahí, conviene analizar aspectos como la empleabilidad del sector elegido, las competencias que demanda el mercado, el tiempo necesario para alcanzar sus objetivos y las oportunidades de crecimiento futuro.
También es importante entender que las decisiones educativas ya no son irreversibles. Hoy existen itinerarios flexibles que permiten combinar FP y universidad, especializarse progresivamente y adaptarse a un mercado laboral en constante evolución.
Mi recomendación es sencilla: no elegir por presión social, por tradición familiar o por lo que hagan los demás. Elegir pensando en el propio talento, en los objetivos personales y en las oportunidades reales que ofrece cada itinerario. Cuando la decisión se toma desde el conocimiento y no desde los prejuicios, suele ser mucho más acertada.



